Vidas Inesperadas

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«La vida empieza en lágrimas», dijo Quevedo.Se equivocó.

La vida empieza mucho, mucho antes.En nuestra patada en el vientre materno,por ejemplo, porque a las pocas semanas de gestación ya movemos los brazos y las piernas.Nos chupamos el pulgar. Podemos oír lo que ocurre ahí fuera. Sufrimos ataques de hipo. Antes de nacer ya nos han pasado muchas cosas. Y tenemos nombre: aún no hemos salido al mundo y ya saben cómo nos llamamos.

El caso es que aguardan nuestra llegada y, de algún modo, esperan que al nacer cumplamos todas sus expectativas.

Iñigo Garcia Ureta

 

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