“The jungle of hell”

Jordi Oliver, el fotógrafo de la condición humana

Durante un año, Jordi Oliver  y Tati Finchi han viajado al lugar que no existe, a la realidad molesta que los gobiernos niegan y que está mucho más cerca de lo que imaginamos. A pocos metros de urbanizacines de lujo, en el norte de Francia, en Dunkerque y Calais, se hacinan los refugiados entiendas de campaña sobre el fango. Durante 12 meses, Oliver como fotografo y Finchi como voluntaria  han trabajado como voluntario y han retratado un día a día de miles de personas que sueñan con huir a Gran Bretaña mientras se hunden en el lodo.

Este trabajo es una pieza clave para entender los tiempos en los que vivimos, básicamente por dos razones. Una es evitar que se borre la memoria histórica. Muchos de estos campos de refugiados han sido desmantelados, cerrados, destruidos o trasladados. Y es ahí donde estetrabajo se erige arqueología de la memoria, una valiente apuesta para que la verdad sobreviva y un salvoconducto para que la historia, acaso, pueda juzgar en un futuro lo que aquí ocurrió. Como decia Paul Preston: “quien no conoce su historia, está condenado a repetir sus errores”. Losgobiernos no admiten que las restrictivas políticas de inmigración sean un error, pero las fotografías de Jordi Oliver son una prueba indispensble para que en el presente y en el futuro podamos desarrollar una conciencia crítica. La otra razón por la que el trabajo de Oliver resulta imprescindible es su poderosa mirada. Sus fotos trasmiten una infinita comprensión, pero están excentas del tramposo recurso de la condescendiente piedad. No le pone acento al drama, subraya la vida. Convierte la cotidaniedad en un material narrativo vibrante y enérgico. Frente a la tragedia, dignifica en vez de victimizar. Y eso resulta tan honesto para los retratados como para los que observamos las fotos y podemos sacar nuestras propias conclusiones. Y es que el respeto es la de la tarjeta de visita de toda su obra. Aquí, el fotógrafo se depoja de cualquier atisbo de exotismo conseguir un relato más cercano que crudo, que habla de la rabia y la injusticia sin estridencias ni efectismos. El resultado es un trabajo de fotos intensamente libres y ferozmente incómodas que conmueve sin trampas y descubre sin aleccionar.

Marga Durá

Periodista

English

For the past year the media focused on the so-called “Jungle 2” camp in Calais – whether it was the conditions the refugees and migrants were forced to live in or the number of attempts made to escape across the English Channel.But just a 45-minute drive away and to the east of Calais, the port of Dunkirk has become known as France’s “forgotten” camp. Refugees and migrants are forced to live in, squalid, dangerous and unsanitary conditions which — according to aid workers — are even worse than the “Jungle 2” camp.

The town of Grande-Synthe is now home to thousands of refugees and migrants living in tents where severe rain, inadequate shelter and poor living conditions have rendered the camp “inhumane.”

The conditions in Grande Synthe refugee camp in Dunkirk are beyond appalling. A humanitarian crisis. Not meeting any UN agreed standards.

suzanne moore (@suzanne_moore)